jueves, 31 de julio de 2008

¿Eres un buen jefe? ¿Te gustaría serlo?

De ello dependen, no sólo tu prestigio y reputación personal ante aquellos que toman decisiones en tu empresa, sino también el aprecio, la salud y el rendimiento de tus subordinados.

El Centro de Estudios Financieros (CEF) ha elaborado recientemente un estudio sobre las características ideales que debería tener un directivo, desde el punto de vista de los empleados.

Las conclusiones de “Las diez virtudes de los jefes” –como se denomina este estudio que recoge las opiniones de 2.550 trabajadores- son un interesante punto de partida para el análisis del propio estilo de jefatura. El siguiente paso sería conocer la opinión de los subordinados y la de los jefes de uno al respecto. Con ello, se obtendría una panorámica de 360 grados, que ayudaría a conocerse mejor y a modificar el comportamiento; si resulta necesario y si hay deseo de mejorar, claro.

Así, los diez comportamientos que tendría el jefe ideal, ordenados por la importancia que dan a cada uno de ellos los empleados de la muestra, se reflejan en la siguiente relación. (Entre paréntesis el porcentaje de encuestados que han elegido ese comportamiento como uno de los 10 más valorados entre una lista de 35 posibles comportamientos propuestos por el CEF.)

1. Manifestar confianza en sus colaboradores (48%).
2. Dialogar de forma abierta con sus colaboradores (43%).
3. Transmitir instrucciones con respeto (42%).
4. Intentar solucionar los problemas (39%).
5. Tratar a sus colaboradores como si fueran importantes para la empresa (36%).
6. Exigir razonablemente (36%).
7. Permitir desarrollar las capacidades de sus empleados (35%).
8. Saber delegar (34%).
9. Escuchar y contar con las ideas que aportan sus colaboradores (33%).
10. Reconocer lo bueno y corregir lo malo (32%).

Para resumirlo en dos líneas, los trabajadores desean un jefe correcto en las formas y que les ayude a avanzar desde el punto de vista profesional. Eso es lo que más valoran.

Anteriormente, el Centro de Estudios Financieros realizó otro análisis. En aquella ocasión para conocer los comportamientos que más irritaban a los subordinados, obteniendo así el retrato robot de un jefe incompetente e indeseable. Y estos fueron los resultados -a grandes rasgos-, que sirven ahora de contrapunto a las virtudes:

Mandón
Se estresa frecuentemente ante la mala gestión que hace de su tiempo y de sus empleados
No comunica con claridad
No escucha
No motiva a los equipos
Se contradice con frecuencia


Tener un buen jefe es una cuestión de salud, de satisfacción laboral y de buen rendimiento para los empleados.

El psicólogo estadounidense Kenneth M. Nowack afirma que el tipo de jefe con quien se encuentre un empleado afecta no sólo a su nivel de satisfacción laboral, sino también a su salud. En efecto, Nowack advierte que un mal jefe puede tener consecuencias tan preocupantes como trastornos cardiovasculares y altos niveles de estrés en sus subordinados. Ello redundaría de forma negativa en el rendimiento y también aumentando el absentismo laboral. Según el psicólogo americano, los equipos de trabajo mal gestionados son un 44% menos rentables y hasta un 51% menos productivos.

Entre los consejos que ofrece Kennth M. Nowack a los cargos directivos para convertirse en unos buenos líderes destacan los siguientes: “ser honestos, compartir la información con sus empleados y preguntarles cómo se sienten para ganar su confianza” y también “mostrar interés por su carrera profesional y reconocer sus logros”.

Pues estas ideas coinciden claramente con las conclusiones del estudio del CEF: mantener unas formas correctas con los subordinados y mostrar interés por sus sentimientos y por su desarrollo profesional. Esta sería la fórmula ganadora para ser un buen jefe. Y si el bienestar, el respeto y el aprecio de tu equipo no te interesan (¡qué triste!) puedes hacerlo para conseguir que tus subordinados rindan más y sean más rentables.



(*)“Las diez virtudes de los jefes” -estudio realizado por el CEF- recoge las opiniones de 2.550 empleados en su mayoría procedentes de España (89%), pero también de otros 44 países, en su mayoría hispanohablantes (Colombia, México, Argentina o Chile entre los más representativos).
Como datos interesantes sobre la muestra, destacar que la forman un 59% de mujeres y un 41% de hombres, todos mayores de 18 años. Ocho de cada diez tienen estudios universitarios y 4 de cada diez tienen subordinados a su cargo, es decir, ellos también son jefes.
Las respuestas no se ven influenciadas por el sexo de los encuestados, pero sí por su edad: los jóvenes son más benevolentes con sus jefes que los empleados veteranos.
Se trata de la segunda entrega de una investigación que comenzó el CEF el año pasado con otro estudio denominado “Los 10 comportamientos que más irritan a los españoles de sus jefes”.

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