domingo, 30 de noviembre de 2008

Liderazgo y reputación. El éxito no llega por casualidad.

Es el título del libro de Ferran Martínez Garriga y del Profesor Dr. José Daniel Barquero publicado por Furtwangen Editores recientemente y que yo he leído este fin de semana. A continuación, hago un extracto de los “consejos cruciales” incluidos en este libro que me han inspirado especialmente, porque los comparto sin resquicios y porque creo son muy útiles para construir la reputación personal de un ejecutivo. Son una docena de ideas que me parecen muy interesantes para todo el que quiera ser un buen profesional y “hacerlo saber”. A excepción de algún comentario que me he permitido hacer, se trata de una transcripción del propio texto, ordenada a mi manera.

Saber escuchar.
Escuchar es -según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española- prestar atención a lo que se oye; atender un aviso, consejo o sugerencia. Es importante escuchar y no interrumpir a quien tiene la palabra (en conversaciones y reuniones). Y no sólo como norma de educación indiscutible: sino como herramienta para conseguir valiosa información. Saber escuchar es diseccionar rápidamente los mensajes que se nos trasladan, separando el grano de la paja, anotando las ideas valiosas y aplicándolas, si se puede, a nuestros propios negocios, empresas y vida privada. Hay que intentar ponerse en la piel del que habla. La empatía nos ayuda a entender mejor las opiniones de los demás y ganar su simpatía, generando una relación de credibilidad y confianza (independientemente que luego estemos o no de acuerdo).

Las críticas en voz baja y los elogios en voz alta.
Nunca hay que “pasar cuentas” en público. Sin embargo, es altamente positivo y motivador elogiar públicamente y de forma sincera a quien lo merezca. Herir es muy fácil, y más si se está enfadado. Seremos “esclavos” de lo dicho en un momento de ira; si es a solas, cabe la reconciliación, pero si es en público, la otra persona pierde su credibilidad o/y su prestigio. A partir de ese momento, tendremos un enemigo que no tiene nada que perder, ni el prestigio. ¿Es bueno tener un enemigo así? No hay enemigo pequeño.

Es mejor la miel que la hiel.
No criticar nunca a nadie. Quien siembra bondad, recoge bondad. Quien siembra mareas, recoge tempestades. Y… ¡Cuanto más se siembra, más se recoge! Aunque no soy muy vieja, la vida ya me ha demostrado que el tiempo lo pone todo en su lugar. Por difícil que parezca y aunque a veces, sea demasiado tarde.

“Hay que aceptar los reveses del destino con elegancia”
Esta es una frase que me dijo un día mi profesora de equitación, Cristina Corradini y que, desde entonces, tengo grabada en mi memoria. Y me recuerda otra que siempre decía mi padre, el Dr. José María Rius: “La realidad muchas veces no se puede cambiar. Lo que si puedes cambiar, es tu forma de aceptarla.” En este sentido, los autores de “Liderazgo y Reputación” dicen que en los malos momentos –que los hay siempre en la vida de todas las personas- hay que seguir trabajando y apretar los dientes, con sensatez y paciencia, esperando que lleguen otros tiempos mejores. Añaden que el buen líder está preparado para afrontar también los malos momentos, y aunque todo esté oscuro, debe ser capaz de persuadir a su equipo de que existe luz al final del túnel, y que puede alcanzarse con sentido común y sacrificio.

Ser positivo
Analizar las situaciones difíciles como una oportunidad (y no como un problema). No incluir en nuestro equipo a personas pesimistas (tampoco a súper-optimistas), sino personas con sentido común y un acento positivo.

Preparase adecuadamente
Los conocimientos son la base para la generación de ideas y el motor que impulsa la creación de nuevos proyectos. Nos permiten generar credibilidad y confianza. Sin conocimientos en la especialidad en la que trabajemos, no se puede triunfar. (Y aún teniéndolos es difícil.)

Sólo en el diccionario la palabra éxito aparece antes que la palabra trabajo.
Con el paso de los años, uno se da cuenta que para alcanzar el éxito es necesario la suma de muchas acciones y procurar darlas a conocer al máximo, transmitiendo credibilidad y confianza. Y siempre basándose en hechos reales. Inteligencia, fuerza de voluntad, capacidad de trabajo, saber delegar, seguridad y confianza en uno mismo y en el equipo son características muy imprescindibles para triunfar.

El director que no comparte, genera dudas y resentimiento.
Tanto hacia sus propios jefes, como hacia sus subordinados.

Un líder autoritario, dejar de ser líder para convertirse en un dictador.
Las dictaduras en el seno de las organizaciones hacen descender –drástica e inmediatamente- la productividad de los empleados, así como la motivación y el compromiso, generando rebeldía y desinterés.

Autenticidad y simpatía
Siempre que sea posible, transmitir simpatía natural –no falsa-, entusiasmo y positivismo. No fingir, ser uno mismo pero cargado de pensamientos positivos que contagien bienestar. Las personas auténticas son aquellas que tienen el don de ser francas. Ser una persona franca vende, no sólo la imagen propia, sino también la de la empresa.

Mirar a los ojos
Mirar siempre a los ojos, sin bajar la mirada, es señal inequívoca de que uno no tiene nada que ocultar.

No mentir nunca
Según el diccionario de la lengua mentir es decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe cree o piensa. Inducir a error. Fingir, aparentar. Falsificar algo. Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto. La reputación es muy difícil de conseguir y muy fácil de perder. El mundo empresarial está aprendiendo de nuevo que la ética –a la corta y a la larga- es lo mejor para el negocio y para los resultados, así como para la paz y la tranquilidad mental en la vida interior de uno mismo.

El Profesor Dr. José Daniel Barquero y yo coincidimos en la Universidad de Barcelona cuando estudiábamos la carrera de Relaciones Públicas a finales de los años 80. Desde entonces, siempre hemos estado en contacto profesional. En estos casi 20 años, hemos desarrollado una sincera amistad. José Daniel es el director general de la Escuela Universitaria ESERP y autor de numerosos libros sobre Relaciones Públicas Empresariales. Es un hombre emprendedor, inteligente, trabajador y, sobre todo, una buena persona. Su currículum es impresionante, y ha sido uno de los autores que más han contribuido a la introducción, expansión, implantación y profesionalización de la disciplina de las Relaciones Públicas y la Comunicación, tanto en España como en el extranjero. Sus obras, basadas en la persuasión de los públicos, son utilizadas por universidades y administraciones tanto públicas como privadas. Trabajó en Estados Unidos, Boston, Cambridge, y New York junto con el profesor Dr. Bernays, pionero mundial de la profesión de Relaciones Públicas y asesor de varios Presidentes de Estados Unidos, así como para las más importantes organizaciones norteamericanas. Posteriormente, José Daniel Barquero colaboró en Londres, para importantes Organismos Británicos y empresas de distintos sectores con el Profesor Sam Black, pionero de las Relaciones Públicas y Comunicación en Europa. En la actualidad, el Dr. Barquero es un profesional libre y presta sus servicios en su propia consultora, en la Escuela Universitaria Eserp y en la Universidad de Barcelona (UBV).

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