viernes, 6 de diciembre de 2013

La balanza emocional, o cómo construir relaciones con química

La energía no se crea ni se destruye: se transforma. Las relaciones, en cambio, se crean, se destruyen, e inevitablemente se transforman. Esta es la frase con la que Ferran Ramón Cortés presentaba su más reciente título: "La química de las relaciones: El arte de construir vínculos personales" no hace mucho en ESADE.

La charla me pareció especialmente valiosa por la idea de "Balanza Emocional"; un perspectiva que me ha resultado muy útil desde entonces tanto para "entender" las reacciones de otras personas como para construir relaciones con química.


La Balanza Emocional es un concepto desarrollado por el propio Ferrán Ramón Cortés y que se basa en estudios de Covey, Hunter y de neurociencia.

Según esta perspectiva, en las relaciones interpersonales cada uno va poniendo ORO (que es lo que suma e incluye cosas como tiempo de escucha, reconocimiento, valentía para compartir lo personal, generosidad...) o PLOMO (que es lo que resta, por ejemplo, la crítica mal hecha, el desprecio o menosprecio, el descrédito público o esos "ataques de sinceridad" malentendida, entre otros).

Es importante tener en cuenta las reglas por las que se rige esta balanza:
  • El plomo pesa más que el oro: aproximadamente 1 a 5. Es decir, para compensar una medida de plomo, harían falta cinco de oro. Aunque esta proporción no es rígida, pues depende del momento y de la persona. Si se combina alta sensibilidad emocional con baja seguridad personal, esta proporción se dispara (y viceversa). Decir en este punto que el reconocimiento es muy valioso, porque suma mucho oro. Hay que encontrar formas creativas de darlo.
  • Plomo y oro pueden no ser lo mismo para distintas personas: y por eso, corremos el riesgo de confundir lo que damos. Y para ilustrar esta idea, Ferrán relató la historia de un nieto y su abuela, que cada vez que coincidían en una reunión familiar, acababan discutiendo a gritos sobre cualquier tontería. El nieto se propuso que -fuera lo que fuera lo que dijera su abuela- él no iba a formar parte de una discusión. Y estuvo varios meses soportando comentarios que despertaban su ira en silencio, hasta que un día estalló y participó de una discusión en la misma casa de su abuela. Ésta al despedirse de él en la puerta, con lágrimas en los ojos, le dijo que "estaba muy contenta porque después de tantos meses, por fin habían vuelto a hablar".
  • Hay plomo absolutamente incompensable con nada: la balanza se rompe. Y no hay más receptividad al oro. La única solución entonces es limpiar la balanza: hablar del tema y disculparse. Y disculparse significa decir "Lo siento, me he equivocado, no volveré a hacerlo". En cambio decir "Lo siento pero es que tú... " no sirve como disculpa. Y aún así, la re-composición de la balanza no está garantizada.
  • Hay oro que blinda las relaciones. Porque es muy potente, y casi siempre tiene que ver con su aportación en momentos especialmente difíciles, que es cuando es más valorado.
Las relaciones que funcionan, son las que tienen una proporción de oro suficiente. Pero en la vida real, esto pocas veces se produce, sobre todo en el ámbito laboral. Es decir, si necesitamos 5 halagos por cada crítica, en la vida real, pocas veces recibimos eso. Y a modo de ejemplo, el autor de "La química de las relaciones" nos regaló el siguiente relato. Un empleado, le comunica a su jefe que, tras ocho años en su puesto, había decidido emprender un nuevo rumbo profesional. El jefe, apesadumbrado, le ofrece un incremento de sueldo para que se quede, pero el empleado no acepta. Le pregunta entonces que cómo es que uno de sus mejores empleados, de los que trabaja con mayor calidad, que mejor opinión generaba entre los clientes de la empresa, que mejores resultados ha dado, uno de los más valorados por la organización, decidía dejar la compañía. Y la respuesta del empleado fue: "Por que en ocho años que llevo aquí, nunca me habías dicho nada de eso". Muchas veces, las relaciones se "pudren" por falta de reconocimiento.

Durante el coloquio, una pregunta resultó especialmente interesante. ¿Cómo hacer ver a otras personas -sobre todo si son jefes- que sólo me dan plomo? Es una tarea delicada, pero que puede tener buenos resultados. En primer lugar, hay que poner mucha atención en hacerlo sin el más mínimo atisbo de crítica hacia su comportamiento, centrándome sólo en "cómo me siento YO", "lo que me pasa A MI", cada vez que hacen eso. El discurso debe ser del tipo... "Cada vez que haces esto, yo me siento así, y quería que lo supieras". Lo más probable es que la primera reacción sea de rechazo, porque nadie está preparado para recibir este tipo de mensajes, pero es también posible que luego venga una fase de reflexión que concluya en un cambio de comportamiento. Aunque no funcione siempre, vale la pena intentarlo. Al menos eso me ha parecido a mí.

Ferran Ramón Cortés terminó su charla con un consejo que me parece de gran valor:
Demos oro, porque no cuesta nada y se obtienen frutos muy valiosos.

9 comentarios:

Epifanio Diaz del Rio de Fortuny dijo...

A través de FB de Nuria Delsors, he mirado tu perfil y tu Blogg. Me ha entusiasmado el resumen de esta balanza emocional y veo reflejado en síntesis muchas de mis propias experiencias, tanto las positivas, como de las negativas (las más enriquecedoras-la madurez te hace más humilde y haces autocrítica con mucha más naturalidad-con total seguridad). Gracias.

Myriam Rius dijo...

Muchas gracias por tu comentario Epifanio y hasta muy pronto, espero. ¡Abrazos!

Luis Asensio dijo...

Gran entrada Myriam! Me ha gustado mucho

Luis Asensio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Myriam Rius dijo...

Gracias, Luis. Es una perspectiva nueva para mí, y que me está dando muy buenos resultados. ¡Beso!

Patricia Maguet dijo...

Hola Myriam, soy Patricia Maguet de la red EOL. Me ha encantado el resumen! No es la primera vez que paso por aquí y siempre encuentro contenido de calidad y sobretodo inspirador.
La metáfora del oro y el plomo son geniales para entender y sobretodo para explicar cómo podemos cuidar las relaciones, especialmente las que más nos importan y queremos que duren.
La ratio 1:5 me ha llevado directamente al Dr. Gottman, experto en relaciones de pareja, que ya hablaba de esta proporción como regla de oro http://www.gottmanblog.com/2012/12/the-positive-perspective-dr-gottmans.html.
En cualquier caso está claro que el reconocimiento sincero mueve el mundo! No perdamos ninguna ocasión de compartirlo!

Gemma Cernuda dijo...

gracias myriam por resumir, concretar y compartir este valioso contenido.
Vamso a ver cuanto oro regalamos!!!
Gemma

Myriam Rius dijo...

Gracias, Patricia, por tus palabras y por tu recomendación. ¡Oro puro todo lo que dices! Un abrazo.

Myriam Rius dijo...

Gracias, Gemma!